¿Quién soy?

Me llamo Roberto Merchán Baeza, viajero y cicloturista malagueño que lleva más de 4 años viajando por el mundo en distintos medios.

Nací en Málaga el 26 de Septiembre de 1987, aunque mi infancia se desarrolló en un bonito pueblo blanco andaluz, Ardales, actual puerta del Caminito del Rey.

Desde pequeño mis veranos estuvieron marcados por viajes familiares recorriendo en coche miles de kilometros hasta diferentes puntos de la geografía española, parte de Francia y el Benelux, ya que a mis padres siempre les ha apasionado viajar de una forma muy humilde.

niños como yo - tras mis pasos, viajando por el mundo en bicicleta

Ya a esa temprana edad me encantaba pasar horas mirando Atlas de España y del mundo, leer libros de viajes, deportes y ver documentales y dibujos animados con los que me dejaba llevar a diferentes partes del mundo sin salir de mi habitación.

Todavía recuerdo con cariño como disfrutaba viendo «La vuelta al mundo de Willy Fog«, una adaptación animada de «La vuelta al mundo en 80 dias» de Julio Verne, donde comenzó mi amor por uno de mis países predilectos en lo que hasta ahora llevo de viaje: India.

Además recuerdo especialmente un libro de Unicef que nos regalaron mis padres titulado «Niños como yo» en el cuál se describía a doble página las vidas de niños y niñas de diferentes rincones del planeta, pudiendo sentirme más cerca de ellos y haciendo volar mi imaginación con el deseo de llegar a conocerlos en algún momento.

Poco a poco, ese sueño de conocer mundo se fue plasmando en forma de cortos viajes ya sin la presencia de mis padres. Como aquel Interrail que realicé en Septiembre de 2006, justo después de recibir mi primer salario como socorrista ese mismo verano. Lo tenía claro, mi dinero lo quería invertir en conocimiento, lo quería emplear en aquello que siempre me había apasionado: los viajes.

Y así fue como, poco a poco, fui construyendo mi futuro a lo largo de mi período universitario en Granada, tomando una de las decisiones claves en mi vida y que cambiaría el devenir de mi situación actual. En tercero de carrera, allá por 2007, emprendí una  aventura junto a otros 5 compañeros de mi facultad (Ciencias de la Actividad Física y el Deporte), deseoso por estudiar y vivir en el extranjero, para poner rumbo a otro de mis amores. La pequeña e idílica ciudad checa de Olomouc.

Lo que en principio debería haber durado un curso escolar se prolongó hasta tres, iniciando una vida en el extranjero a partir de ese momento: Serbia (estudios de máster), Inglaterra y Polonia (motivos laborales).

Pero de todo se aprende, y en todos esos años me empapé de nuevas culturas, aprendí lenguas que ni imaginaba poder aprender, descubrí parajes y ciudades antes muy lejos de mi alcance y conocí a mucha gente importante en mi vida a día de hoy.

De esta forma llegaría finales de 2015, con aquel viaje de 15 días a Tailandia con un buen amigo, escapando del frío invierno de Cracovia. Una vez estando allí lo tenía claro, quería quedarme más tiempo, no tener que volver en una fecha concreta y poder viajar sin ataduras. Pero tocaba regresar al trabajo, volver a esa realidad y rutina que cada vez me gustaba menos.

No podía estar más seguro. Quería cambiar mi vida, quería hacer aquello que más me gustaba: VIAJAR.

21 de marzo de 2016, fecha clave en mi nueva vida, aterricé solo en Bangkok con ganas de conocer mundo.

¿Por cuánto tiempo? ¿Tres, seis meses? Ni yo mismo lo sabía, pero tenía claro que quería hacerlo mientras que me hiciera feliz. Y aquí estoy, escribiendo estas palabras 4 años después desde Georgia con la misma ilusión que el primer día.

Mucho ha cambiado a lo largo de este tiempo, desde mi forma de viajar al medio de transporte usado para ello. Pasé del transporte local al autostop y de ahí a la bicicleta (Carmela), la cual se ha convertido en mi compañera inseparable en estos dos últimos años y medio, cuando en una visita a Europa en el verano de 2017 decidí adquirirla para lanzarme a una misión en la que todavía ando sumergido: llegar desde Tailandia a mi pueblo. Sin ningún tipo de experiencia previa en cicloturismo pero con ganas de conocer el mundo a
pedales.

Comenzaba de este modo un nuevo período de esta vida nómada viajera y una gran pasión por el cicloturismo. De repente, me había convertido en cicloviajero, y con ello, nacería este proyecto al cual decidí llamar Tras mis pasos.

Súbete a mi bicicleta y descubramos el mundo.

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