Mi última noche

Aún no me puedo creer que ésta sea mi última noche aquí… No puedo controlar mis emociones y evitar que unas lágrimas se derramen por mis mejillas al tiempo que redacto estás últimas palabras. Ha sido mucho lo vivido en estos diez meses a lo largo y ancho de tu geografia, y ahora que voy a entrar en Europa me reafirmo en la unicidad que te caracteriza y que tanto me ha atrapado.

Así como si nada llegó la hora de despedirme de ti, Turquía, después de nuestro largo idilio, tras admirar lo cambiante que eres de norte a sur y de este a oeste al tiempo que veía como te afectaba el paso de las cuatro estaciones, nada habitual para mí en este viaje en un mismo país.

Mezquita de Edirne

Pero es que tú tienes algo que ha sabido engancharme prácticamente desde el primer día que entré en tus tierras desde Georgia.

Tienes una esencia única, creada por la mezcla cultural propia de un país por el cual corría una de las vías mercantiles más determinantes del mundo, la Ruta de la Seda, que desde el lejano oriente guiaba a los viajeros y mercaderes que cargados con sus bienes más preciados trataban de llegar a Constantinopla. Mezcolanza que se percibe en tus calles y en los muchos (muchísimos) pueblos que he ido cruzando en los más de 6000km recorridos sobre dos ruedas, donde los hábitos culinarios, las costumbres y hasta los rasgos se muestran cambiantes.

Es esta diversidad la que te enriquece y te hace especial. Me has enamorado, me has enriquecido y ante todo, me has recibido como pocos países lo han hecho en este viaje (y ya es decir). Me rindo ante tu belleza y todxs esxs amigxs que has puesto en mi camino.

Burak y Melih, mis amigos de Satrai Cycle

Y es que llegué sin apenas conocer a nadie, y me voy con las muñecas llenas de pulseras; recuerdos y regalos que en el futuro me arrancarán una sonrisa al pensar en ti. Pero ante todo amistades valiosas que espero que perduren en el tiempo. Ha sido mucho lo recibido, tanto que no sé cómo expresar mi gratitud y felicidad con palabras que no harían justicia a lo que siento y a lo que ellxs merecen.

Teşekkür ederim! Sepas! Gracias a todxs y cada unx de vosotrxs que sin esperar nada a cambio me habéis hecho sentir el tipo más feliz en la faz de nuestro planeta. Gracias, con la mano derecha en el corazón, por todo el amor que he recibido.

Pero es hora de moverse, ya que si no podría pasar toda una vida en ti. No obstante, parto con la esperanza de que nos volvamos a encontrar algún día. Lo nuestro no acaba en este momento.

Dejo de este modo tras mis pasos no solo un gran país sino todo un continente que he logrado recorrer desde su extremo oriental en bicicleta. Nuevas aventuras nos aguardan en Europa. ¡Todo listo para cruzar!

Görüşürüz inşallah!

«Abandona la idea de recibir. Despiértate cada día para crear felicidad y amor.”

Tuğba Can, cicloviajera y mejor amiga
Con Inanc en la Academia de Luleburgaz
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