Vuelvo a pedalear

“Vuelvo a salir. Vuelvo a pedalear y a sentir el camino directamente en mis piernas. Vuelvo a sentir esa libertad, aunque momentánea, que tanto he estado anhelando en los últimos dos meses y medio.

Vuelvo a sentir, a sentirme más vivo, apreciando más aún si cabe, cada bocanada que llena de frescor y aire puro mis pulmones, tan cerca pero a la vez pareciéndome estar tan lejos de la gran ciudad.

Vuelta a la carretera

Carreteras que no dejan de subir, caminos que se pierden entre la vegetación y que en ocasiones debemos sortear por la gran cantidad de agua y barro acumulado en las últimas semanas. Cómo echaba de menos la combinación de todos estos factores.

Salir de la ciudad y encontrarme con los primeros pastores paseando a sus vacas y ovejas, en ocasiones cortando el tráfico de las carreteras. Sorprendente el cambio a lo rural en tan solo unos kilómetros.

De repente un olor familiar llama mi atención de camino a Sagarejo. Un olor característico de mi niñez y que me traslada de ipso facto a las orillas del Río Turón, donde las gallombas con su color amarillo chillón desprenden ese aroma tan especial.”

Así me sentía hace unas semanas cuando empecé a salir en bicicleta por bosques, montañas y lagos cercanos a Tbilisi, aprovechando el final del estado de emergencia y el toque de queda para salir con los amigos a disfrutar de la naturaleza, llegando incluso a acampar por primera vez enaste 2020 en un lugar muy especial. Una iglesia abandonada.

Vistas al despertar

Llegó el calor. Ya falta poco, ya está todo listo para empezar una vez más a nomadear y vagar por los rincones más recónditos de Georgia. Desde parques naturales  semi desérticos al sureste del país (donde empezaré la ruta) hasta las más altas montañas y lagos alpinos en la cordillera del Cáucaso, y la costa del mar Negro en la región de Adjara al oeste. Todo un espectáculo paisajístico que me muero por experimentar y volver a sentir la hospitalidad de los pueblos locales.

Este miércoles 10 de Junio dejaré tras mis pasos Tbilisi después de este largo, aunque provechoso, confinamiento. Toda una suerte haber podido pasarlo en semejante ciudad a pesar de las restricciones impuestas por el Covid-19.

Carmela, ¿preparada para la aventura?

‘Así que cojo impulso y a volar. Si quieres buscarme mira para el cielo’

Rozalen y El Kanka

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