Caballos, yurtas y montañas

Hace ya 22 días que abandone la tierra de las yurtas, los caballos y una orografía inigualable (con un 94% del país por encima de los 1000m y una elevación media de ni más ni menos que 2750m), haciendo coincidir mi partida con el día de su independencia, como si ella misma me estuviese gritando a voces que siguiera buscando libertad como ella la buscó en 1991, más allá de sus fronteras, más allá de Kirguistán.

Pero he de reconocer que tras casi 60 días en ella… no ha sido nada fácil, pese a la exaltación por la continuación de mi aventura en busca de territorios y culturas hasta ahora nuevas para mí.

Yurts tradicional de Kirguistán

Un lugar donde he hecho amigxs en ese tiempo y donde me he dejado sorprender por cada uno de sus rincones naturales y la amabilidad de sus gentes.

Hasta el último día quedó palpable la hospitalidad kirguiza gracias a Freelander Work and Travel Hostel y todo su equipo que me acogieron gratuitamente en su recinto durante más de una semana (mientras esperaba al visado turkmeno y realizaba algún trabajo con la página), ofreciéndome todo lo que estaba a su alcance, gracias a la idea de su dueño Kadyr por hacer del hostel un espacio Couchsurfing donde compartir experiencias. ¡Grandes!

Culminando dicha estancia además con la organización de una de mis charlas del proyecto, la cual resultó muy satisfactoria por poder compartirla con otros viajeros que allí se hospedaban, y la realización de una video-entrevista que esperemos vea la luz en un tiempo. Todo un privilegio el poder encontrarme con gente tan admirable.

Presentación Tras mis pasos en Freelander Hostel

Entre tanto ordenador, fotos, entrevistas… sentí que la naturaleza me estaba llamando de nuevo, como si quisiera despedirse de mí, o quizás era yo sintiendo que debía dedicarle unos días más y alejarme de la gran ciudad.

Fue así como pude descubrir brevemente el lago Issyk Kul y el excepcional Parque Nacional de Ala Archa, el cual te transporta con sus paisajes a los grandes parques naturales de Canadá.

Donde los ríos cogen tonalidades azuladas mientras bajan furiosos de las montañas nevadas a lo largo de valles repletos de coníferas que han ido diseñando a lo largo de la historia, con su continuo flujo. Un lugar de ensueño, una maravilla de la naturaleza que asombra por su luminosidad e imponencia.

Parque Nacional Ala Archa

No había mejor lugar para pasar mis últimas noches en Kirguistán con mi casita verde que aquel en el que estaba.

Con ese recuerdo depositado en la cima de la montaña de los últimos 2 meses en este fantástico país, puedo decir que me despido satisfecho y repleto por haber experimentado tanto.

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