5 años de aventuras y desventuras

Mucho tiempo ha pasado ya entre estas fotos, con multitud de cambios en todas y cada una de las esferas que forman parte de mi vida.

5 años, ni más ni menos. Justo en el mismo día en el que se producía el equinoccio de primavera, un Roberto con muchos sueños, cargado de energía y con ganas de aprender se montó en aquel avión en Varsovia, con el frío y la lluvia como acompañantes, con destino a Bangkok, dónde el calor y la humedad le recibirían con los brazos abiertos.

Primeros días del viaje en Koh Tao, Tailandia (Marzo 2016)

‘¿Cuánto tiempo vas a estar de viaje?’, fue la pregunta más repetida en los días y semanas anteriores a mi partida. Ni yo mismo sabía la respuesta, me iba sin tener un plan concreto pero sabiendas de que quería viajar sin ataduras. Eso sí, vuelvo por un instante a ese 21 de marzo de 2016 y ni por asomo mi yo del pasado podría imaginar que pudiese vivir viajando durante tanto tiempo.

Pero, como me dijo un buen amigo con el que meses antes había estado de vacaciones un par de semanas también por Tailandia:  ‘Tú sabes que ya no vas a volver…’ Y cuánta razón tenía.

Mi cabeza se perdía al mirar un mapa. El mundo parecía hacerse más pequeño al imaginar las infinitas opciones que tenía y lo «cerca» que estaban las unas de las otras.

Querer es poder, dicen, y yo lo tenía claro. Quería conocer otras culturas, probar gastronomías diversas, deslumbrarme con lugares fascinantes, empaparme de historias del pasado y del presente, dejarme querer por la gente y perderme tanto física como mentalmente en paisajes hasta entonces desconocidos para mí.

Lago de Salda (Febrero 2021)

Quería VIVIR. Vivir el camino sin impedimentos temporales. Vivir como un nómada. Pero sobre todo, quería aprender y llenarme de vivencias, experiencias y conocimiento.

Y así es como, después de 5 años, sigo despertándome cada día pensando cómo aquella decisión de dejarlo todo fue absolutamente determinante en el devenir de mi vida, y cómo y cuánto he cambiado a lo largo de este período de aventuras y desventuras por Asia.

Este año, desde la atractiva Turquía y de camino al continente europeo, sigo deseando que sean muchos más los momentos que me hagan vibrar y sentirme vivo, acompañado, como viene siendo habitual desde hace unos años, de mi fiel aliada Carmela.

Acampada en el lago de Salda (Febrero 2021)

Así pues, brindemos hoy por seguir viviendo esta vida nómada que tanto me está aportando y haciendo feliz.

Salud y buenos vientos.

«A medida que comienzas a andar fuera del camino, el camino aparece.»

Rumi
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